viernes, marzo 06, 2009

El brasiere de Emma (2007)

La comedia pechugona

La despedida de la hija mayor de una familia clasemediera medio acomodada de inicios de los 60s, filmada en discreto blanco y negro, es mezclada magistralmente con las imágenes de archivo de la visita de Marilyn Monroe a México, imágenes que inmortalizaron para siempre en el imaginario nacional el busto de la Monroe. En esa despedida la hija mayor (Ximena Sariñana ahora en plan de cameo coquetón) debe tomar el avión que la llevará a estudiar a París por una temporada, a manera de la realización en parte los sueños de sus padres (Arcelia Ramírez y Marco Antonio Treviño, formidables ambos). Sutilmente, la ausencia de la hija obligará a su hermana menor Emma (Sofía Espinoza) a acelerar su maduramiento y a sus dos padres a desviar sus miradas ante lo inevitable: la transformación de su pequeña de niña a jovencita. Tal adolescente será la encargada de darle forma y voz a la ficción, cual mecanismo woodyalleaniano, constantemente hablándole directamente a los espectadores.

El brasiere de Emma (México, 2007) de Maryse Sistach, con mucha fortuna alejándose radicalmente de los registros fríos y denunciatorios, con base a un encantador guión de su esposo-colaborador de toda la vida José Buil, es una comedia de crecimiento ambientada en los inicios de los 1960s, plasmada no sólo con impecable ambientación y vestuario, sino también adentrándose con seguridad en el sentir, el pensar, y el hablar de la época.

El brasiere de Emma es una insólita comedia también cuyo eje serán los pechos femeninos. Es la sencilla historia de una chica que ve cómo su busto va creciendo cada día y los efectos que tiene en las personas que la rodean, especialmente del compañerito que todos los días la acompaña a la escuela por orden expresa de sus padres. Es también la historia de su madre, que mediante la autoexploración, logra descubrirse un quiste en el seno, a lo que sigue su posterior tratamiento visto sin tremendismos.

Tenía mucho que no veía una película mexicana con personajes genuinamente felices, hasta bailando en la fiesta de Año Nuevo 1963 al ritmo de la inmortal pieza de Pérez Prado, “Mambo no. 8”. El brasiere de Emma o la metabiografía de una chica que a principios de los 60s se ponía sostén, para quitárselo al final de la misma década.

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El brasiere de Emma

jueves, marzo 05, 2009

Trailer de la semana vol 2. All the Boys Love Mandy Lane (2006)

>>>Fecha de estreno confirmada en México: 6 de marzo del 2009

>>>Clasificación de STC: "C"

>>>Distribuidora: Zima Entertainment

Una sensación en las funciones de medianoche del Festival de Toronto del 2006, la película tuvo mala suerte en el mercado estadunidense. La adquirió la compañía del gordo Weinstein (aficionado a las tijeras y a las latas) para enlatarla cerca de 2 años, hasta que le cedió los derechos a Senator Entertainment, quien la enlató otro año y parece ser que ya la estrena en julio del presente. En el inter, ya se estrenó en el Reino Unido, Países Bajos, Alemania, Suecia, Austria, Singapur, Finlandia, Egipto y Portugal. Este viernes All the Boys Love Mandy Lane se estrena comercialmente en Latinoamérica, siendo México el primer país en exhibirla, bajo el estúpido título Ecos en la oscuridad (?). Ya tengo mis boletos.


miércoles, marzo 04, 2009

Slumdog Millionaire (2008)

The feel-good movie of the season!

EL NEOMISERABILISMO EXOTISTA

Quentin Tarantino, David Fincher y Danny Boyle fueron algo así como la Santísima Trinidad de la Posmodernidad noventera, trabajada a la antigüita. Curiosamente la bolsa de trucos que los hizo famosos rápidamente se volvió rancia, al volverse tan influyentes para un séquito de seguidores o imitadores, y para la cultura pop en general. Tarantino, quizás el más ecléctico de ellos, ha sabido renovarse en cada cinta que le ha seguido a su Pulp Fiction, principalmente por hacerle caso a su conciencia cinéfila en las mimetizaciones de sus obsesiones personales. El insufrible Fincher, temeroso para siempre de que se le tachase como un “director de videoclips”, ha elegido la sobriedad y la contención ajena a la posmodernidad que lo catapultara al estrellato sacrobovino, aunque con resultados francamente de hueva (Zodiaco y El curioso caso de Benjamin Button parecen penitencias más que otra cosa). Y el otrora más prometedor de los tres, es el que se alzó como campeón indiscutible en la recién entrega de los Oscares, arrasando gracias a la exotista fantasía miserabilista Slumdog Millionaire.

Si México puede cinexplotar el tema de los niños de la calle, manchando a los actores de De la calle (Gerardo Tort, 2001) con tizne, ¿Por qué el Reino Unido no puede regresar a una de sus ex colonias y sumergir en mierda a uno de los tantos no-actores infantes que pululan en las barriadas lumpen de Mumbai? Así es que con la ayudadita de la misma bolsa de trucos ya anacrónica (close-up extremo, encuadres chuecotes dizque audaces, musiquita tecno posmo ahora de sabores exóticos, edición ultrafragmentada; trucos que por cierto no vuelven a la película energética sino cansina), se va a armar un filme de una cursilería y blandenguería sentimental admirable, sumergido en excremento, para solaz y entretenimiento de los espectadores occidentales, en especial para aquellos que padecen de white guilt y se laven algo de ella .

Diseñada fría y calculadoramente para presionar todos los botones correctos del público adecuado en el lugar y tiempo adecuados (8 oscares y 110 millones de dólares y contando no pueden estar equivocados ¿o sí?), no se puede negar la vocación manipuladora de la película. No importa todas las miserias por las que Jamal (Dev Patel) ha tenido que pasar, no importa toda la mierda recibida, no señor. Todo está cuidadosamente escrito en el destino (bonita manera de justificar lo implausible rebosante y el abuso inclemente de coincidencias en el filme) para que pueda contestar cada una de las preguntas que lo volverán millonario para alegría de los espectadores del show y de la película misma, para que finalmente pueda encontrar a su amada Lathika por la que suelta sin ton ni son una sarta de frases sobadísimas "como sacadas de una novela de Paulo Coelho" según Guido Castillo (nada más faltó el “amar es nunca tener que pedir perdón”).

Apelar a Dickens para la defensa de la película no es justo. Ni para Dickens ni para la película. Particularmente porque Jamal y Lathika nunca surgen ante nuestros ojos como seres de carne y hueso, sino como meras abstracciones o conceptualizaciones, vasos en los que se vierten las fantasías exotistas de los creadores. Donde en Dickens hay auténticos seres humanos en las figuras de The Artful Dodger o Mr. Scrooge, acá sólo hay una especie de monigotes. De tal manera que desprovisto del humanismo de Dickens, el prefabricado “destino” que se inventan jamás puede tener auténticas resonancias metafísicas y espirituales. Es sólo un recurso barato para justificar todas las elecciones narrativas, que piden nunca ser cuestionadas.

Al final, es claro el mensaje, con todos los habitantes de la barriada arremolinados alrededor de los aparatos de televisión como si se tratara del clímax de una película de Michael Bay: no importa la educación (porque leer una obra como Los tres mosqueteros de Dumas no es útil ¡sino para saber a las respuestas de un show de TV!), no importa que el Tercer Mundo no pueda siquiera alcanzar el nivel de subsistencia: mientras tengan Amor ¿qué más pueden pedir?

Por su insensibilidad cultural, por su prefabricado pero certero “optimismo”, por su sentimentalismo hipercalculado como sacado de cualquier manual de guiones, por su franca posmodernidad anacrónica, por ese folklore ultracool de la pobreza extrema, por su "neorrealismo mágico de postal turística" (José Abril), Slumdog Millionaire de Danny Boyle, sin problemas entra al Club de la Infamia de quien esto escribe. Su éxito a lo largo y ancho es motivo muy personal de preocupación. Que nos cojan confesados.

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Slumdog Millionaire

martes, marzo 03, 2009

El trailer de la semana. Happy-Go-Lucky (2008)

El día que fui a ver El brasier de Emma, ví el poster de la nueva de Mike Leigh. Con el imbécil título en español de La dulce vida, la cinta ya está comprada para México y Zima será la compañía que la distribuya. La ví en Morelia, pero aún así, espero su estreno comercial para ponerla en mi Top Ten del 2009.