martes, noviembre 03, 2009

Sector 9 (2009)

Sharlto Copley en Sector 9

LA CIENCIA FICCIÓN POLÍTICA

En Sector 9 (District 9, EUA-Nueva Zelandia, 2009), ópera prima del sudafricano Neill Blomkpamp, el medio babas medio aventajado burócrata de sospechoso organismo multinacional Wikus Van De Merwe (Sharlto Copley sensacional) es asignado para ser el líder de la misión para reubicar al más de millón de aliens en el nuevo Sector 10, pero durante el desempeño de sus deberes es infectado por ADN alienígena, poniendo en riesgo la reubicación así como los planes de cierto alien para activar el mecanismo que los lleve de regreso a su hogar interplanetario.

La ciencia ficción política recurre a una estructura inconsistente de tres partes bien diferenciadas: una primera en modo de falso documental falaz y truculento; una segunda en exquisito melodrama spielbergiano hasta con sus consabidos traumas pater-filiales y conyugales; y una última en bombástica cinta de acción pos-posmoderna a lo Ciudad de Dios / Tropa de élite.

La ciencia ficción política consuma una grotesca, por obviota y elemental, metáfora sobre el apartheid sudafricano, materializada en el ghetto del Distrito 9 del título, la pobreza generalizada cual verdadero virus del siglo XXI, la marginación y la falta de oportunidades para el desarrollo.

Y la ciencia ficción política logra hacer surgir la poesía dura en la figura del burócrata Wikus Van De Merwe, primero desalojador de la población alienígena, posteriormente infectado con material genético de los “langostinos”, y luego convertido en codiciado tesoro de investigación biomédica por obra y gracia de su rapaz suegro, para transformarse finalmente en un salvador intergaláctico mestizo y el héroe (caucásico, faltaba más) del inflado y tramposo filme, que como conclusión regresa ineptamente a su falso documental digno (¿o indigno?) de una cosa como Un día sin mexicanos (Arau, 04).

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District 9 7

18 comentarios:

Dan Campos dijo...

Je, je, "inflado y tramposo filme". Curiosamente en la chamba me tachaban como "el que no le gusto District 9" simplemente porque mencionaba los elementos que no me habían satisfecho en su narrativa. Cosas como el cambio de ritmo narrativo no me molestaron, ya que si bien no soy fan de andar pimponeando, estuvieron bien llevados a cabo... por otro lado las actuaciones a mi me dejaron mucho que desear.

¿Que sigue para la ciencia ficcion y el horror? La onda pseudo documentalista, tipo "la bruja de Blair para la generación del facebook". Ahi tienes District 9, Cloverfield (en su momento) y próximamente Paranormal Activity que llevan lineas comunes en su manejo. En lo personal, prefiero creer que lo que sigue son guiones más cesudos e interesantes... sobretodo ahora que finalmente vi Primer.

¡Buen día, bro!

El Duende Callejero dijo...

Jajaja... Ah, la ciencia ficción. No entiendo porqué tantos insisten en decir: me gusta la ciencia ficción, pero al final no la aguantan. En fin... Chistoso también que se caiga de nuevo en la trampa de que ven "un falso documental"... Lo digo por lo de Waltz with Bashir... Para mamadas de ese tipo, atásquense con Paranormamadas Activity.

Lo cierto es que, y lo sigo afirmando, si una película, un cuento o un libro de ciencia ficción no te hace debatir algo... Mejor no se hubiera visto, leído... Nada.

Casi Primer, por ejemplo. Qué jodida película. Mejor veo Donnie Darko extended cut siete ves de cabeza.

Jo...

Love doctor dijo...

Dignísimo de Arau, indignísimo por paradoja. Loved it, Paxton, como en tus mejores textos.

Love doctor dijo...

Aaaaaay, qué chingón que sí te gustó mi documentalito del güero Fabre.

Joel Meza dijo...

Yo creo que sigue habiendo lugar en el cine para la ciencia ficción y la ficción especulativa clásicos, con buenas entregas y buenas acogidas por parte del público. A'i'tá La Esposa del Viajero en el Tiempo, este mismo año.
Por otro lado, este rollo del documental como vehículo narrativo no es nuevo en el género. Pos nomás acuérdense de La Guerra de los Mundos, de H.G. Wells, por ejemplo. Y de paso, la versión radial de Welles. Así que Cloverfield, District 9 y otras lindezas recientes no son propuestas originales; creo que hay que ser muy welles para intentar proponer una obra así como algo "original".

El Duende Callejero dijo...

Ergo... Joel... Paxton... Citaré a Billy Joel: "everybody's talking 'bout a new sound, funny but... Still rock n' roll to me!"

Y va mi pregunta: The Inside Man de Spike Lee... ¿Será falso documental o sólo se necesita, para tomarlo de esa forma, que en esas partes en las que los personajes "confiesan", la cámara sea digital y aparezcan subtítulos indicando su nombre y profesión?...

Digo...

Ah... Y más que pedir "novedades", habrá que pedir algo muy simple, que a veces se nos olvida: historias que entretengan y que merezcan hacernos perder esas horas de nuestra vida.

Esas, las verdaderas rarezas. Sí.

Love doctor dijo...

Duende Callejero, te estás confundiendo: Por favor, no vayas al cine a perder horas de tu vida. Perder horas no vale la pena nunca.

Y no, no hace falta cambiar el formato de registro para que las cosas sean falso documental. Hace falta codificarlo como tal.

Y las novedades no están en las historias, sino en la inventiva del cine.

Lo entretenido, la rareza, el valor de la pena, como le dices, debe estar en el cine, no en las historias. Para contar historias está la tradición oral. La literatura, la pintura, la fotografía, el cine, etc., son formas de las que deben depender esas historias. Las formas son primordiales.

Cuando las películas o los libros sólo cuentan historias, no queda más que hablar de éstas, de lo inconsistentes que son en relación con la falta de inventiva formal.

Así, entonces sí estamos hablando del mismo rocanrol de siempre. Y botellita de Jerez.

Joel Meza dijo...

Hablando de rock, botellitas de jerez y narradores, Arau era muy bueno contando historias cortitas en su guacarrock. Sospecho que "Un día sin mexicanos" le hubiera quedado mejor como una rolita de aquellos Botellita de Jerez, aunque Los Tigres del Norte se le adelantaron por un par de décadas con el tema.

Love doctor dijo...

Coincido con Joel, je je.

Taquero Narcosatánico dijo...

A mí me pareció una grata sorpresa, con todo y que me caga cada vez más el uso de camarita en mano.

El Duende Callejero dijo...

Hombre Love Doctor: nunca me he confundido... Vivir es un eterno perder el tiempo, lo veas como lo veas. Las horas pasan, los minutos pasan. Se van, no regresan. Lo puedes hacer jugando dominó con tus camaradas y disfrutarlo como loco... Pero se perdió. Igual pudiste estar en otro lado. Pudiste hacerlo en un arranque de chipilonada, caminando con los puños cerrados por la ciudad sin lugar fijo porque te vieron feo. Siempre tenemos la opción de decidir cómo lo hacemos, cómo perdemos el tiempo. No te pongas romántico, ya sabes: que el arte y la grulla... Hablando de eso de la tradición oral... ¿Existe aún como tal? Existió, pero todo evolucionó. De la cueva y las llamas y las sombras a la radio... Un mundo de por medio. Ahora, lo visual ¿Inventiva del cine? Mmm... Más romanticismo ¿Y eso qué es? Como bien dice Joel, si todo eso ya se hizo y re-hizo y se volvió a hacer, en fragmentos o en momentos o en largos ratos, antes de que el cine cumpliera los 40 años. O sease... ¿Para qué ver películas ahora? Para vez las imágenes y los momentos y la mugre tecnológica. Me gustaría, me encantaría entonces algo: un reto, vamos... Hagamos películas sin historias. Escribamos reseñas sin historias mejor. Mandemos la historia al panteón de enfrente... Hablemos de planos y de encuadres y de "rarezas". Habrá que abolir los cursos de guionismo, quitar de los formatos para pedir apoyo para tu película eso de "premisa" o "sinopsis"... Hablemos de "la propuesta"... "El concepto"... ¿Así?

Ah... Me encanta este debate, pues es lo que siempre planteo... Paxton es mi testigo: la muerte del cine. Pero bueno, ya que andamos en esas premisas... En 1948 Alfred Welker y Anthony Mann "codificaron" su película He Walked By Night como si fuera un documental... Durante una noche, una cámara omnisciente siguió, en dos planos, a un lunático que planta bombas en la ciudad a diestra y siniestra y a unos dedicados policías y detectives encargados de perseguirlo... Para colmo, hasta un narrador de voz impostada había... Nada más faltó una ronda de entrevistas... Y difícilmente se toma a esa película como un documental o un falso documental.

Ah, esos eran momentos de verdadera innovación, misma que era, afortunadamente, era más de fondo que forma... El chiste era contar el mismo cuento de siempre, dorar la misma píldora. Se valía cualquier experimento: de ahí que Lady in the Lake, de 1947, fracasa. Pura forma basada en una interesante idea... Volver al espectador el protagonista... Pero el tratamiento dado a la historia de Raymond Chandler no logró sostenerla. Orson Welles se planteó hacer eso en su primer película, que hubiera sido la adaptación de The Heart of Darkness, de no haberlo pensado mejor y mejor se lanzó a hacer el famoso Kane. Robert Montgomery se aventó el reto y fracasó como los grandes. Interesante que nadie, nadie, nadie, recuerde esas dos películas... El espectador como personaje y la ficción obsesionada en convertirse en realidad, algo que ahora está en boga, cuando se degustan y se habla de esa "forma" en estas reseñas.

Ah... Me encanta esto, quiero más...

Joel Meza dijo...

Pero se perdió. Igual pudiste estar en otro lado. Pudiste hacerlo en un arranque de chipilonada, caminando con los puños cerrados por la ciudad sin lugar fijo porque te vieron feo.
Por eso siempre vuelvo a Borges:
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EL TESTIGO
En un establo que está casi a la sombra de la nueva iglesia de piedra, un hombre de ojos grises y barba gris, tendido entre el olor de los animales, humildemente busca la muerte como quien busca el sueño. El día, fiel a vastas leyes secretas, va desplazando y confundiendo las sombras en el pobre recinto; afuera están las tierras aradas y un zanjón cegado por hojas muertas y algún rastro de lobo en el barro negro donde empiezan los bosques. El hombre duerme y sueña, olvidado. El toque de oración lo despierta. En los reinos de Inglaterra el son de campanas ya es uno de los hábitos de la tarde, pero el hombre, de niño, ha visto la cara de Woden, el horror divino y la exultación, el torpe ídolo de madera recargado de monedas romanas y de vestiduras pesadas, el sacrificio de caballos, perros y prisioneros. Antes del alba morirá y con él morirán, y no volverán, las últimas imágenes inmediatas de los ritos paganos; el mundo será un poco más pobre cuando este sajón haya muerto.
Hechos que pueblan el espacio y que tocan a su fin cuando alguien se muere pueden maravillamos, pero una cosa, o un número infinito de cosas, muere en cada agonía, salvo que exista una memoria del universo, como han conjeturado los teósofos. En el tiempo hubo un día que apagó los últimos ojos que vieron a Cristo; la batalla de Junín y el amor de Helena murieron con la muerte de un hombre. ¿Qué morirá conmigo cuando yo muera, qué forma patética o deleznable perderá el mundo? ¿La voz de Macedonio Fernández, la imagen de un caballo colorado en el baldío de Serrano y de Charcas, una barra de azufre en el cajón de un escritorio de caoba?

El Duende Callejero dijo...

Ah.. "Borgues"... Al menos no "Arjona"... La pregunta no sería ¿Por qué volver a Borges? Sería, mejor ¿Cuándo lo hemos dejado?

Yo pongo a ese seguidor de Borges, Cortázar:

Continuidad en los Parques

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

Joel Meza dijo...

... por eso no hay que prestarle los libros de uno a la señora...

Joel Meza dijo...

Sector 9 es una muy buena película de-acción-de-ciencia-ficción, pero el documental (¿falso? no, porque ahí está en la película) es anecdótico y ya; las partes del documental que me parecieron mejor integradas a la historia son las que ocurren en el campo, cuando el burócrata va explicando a los ayudantes las costumbres y la idiosincracia de los langostinos, como cuando uno habla de perritos o cochis...

El Duende Callejero dijo...

Y hablando de esas cosas... Pues Un Día Sin Mexicanos fue primero un corto que luego se hizo largo ¿no? O sea, igual que este Sector 9 y que 9... ¿Cabe hacer algo chico y uniforme, algo largo?

Más para el debate...

Joel Meza dijo...

Ah, el arte de la adaptación.

El Duende Callejero dijo...

Pues será el sereno, pero de tu arte, su arte y mi arte...