lunes, mayo 11, 2009

El esqueleto de la señora Morales (1960)


Los cuerpos fragmentados

Como si se tratara de batear la gramática visual wellesiana fuera de su territorio, El esqueleto de la señora Morales lleva al extremo lo que se ya se había propuesto en Ciudadano Kane.

El doctor dedicado a la taxidermia y a la construcción de esqueletos Pablo Morales (Arturo de Córdova formidable), lleva un matrimonio en verdad infernal con su hiperchantajista hipermanipuladora esposa Gloria (Amparo Rivelles castrante genial), a quien le soporta toda clase de improperios e infamias, hasta que finalmente harto por la situación decide envenenarla para librarse de ella y volverla un esqueleto más en el aparador.

El largometraje 28 del coahuilense vuelto poeta del paisaje urbano chilango Rogelio A. González , El esqueleto de la señora Morales (México, 1960), con base en un guión del gran Luis Alcoriza, es una exquisita comedia negra en el sentido más literal del término (comedia más film noir), un pálpito macabro materializado hasta sus últimas consecuencias, una obra maestra que confirma la vocación necrofílica del cine mexicano más herético y abiertamente desafiante, como ya lo proclamaba Ayala Blanco en su enorme La herética del cine mexicano.

Se advierte desde un principio la maestría visual con que González va a acometer su fábula siniestra, donde cada uno de los elementos del campo de un plano logran ser maniáticamente enfocados. No existe elemento desenfocado, aunque en una asombrosa economía de medios y en la cúspide de la perfección expresiva, González se ahorra varios cortes de edición utilizando este recurso de "plano total y múltiple" por lo que los cuerpos de varios actores serán fragmentados, en ocasiones sólo entrando en el plano una mano o un pie, o el costado que exhibe el pistolón amenazante del cuñado . Misma fragmentación sería usada 40 años más tarde hasta el delirio por otro poeta urbano, el gran Alan Coton de SOBA.

El humor macabro ultraelegante se corresponde con todos y cada uno de los manierísmos formales del film noir a la mexicana, cultivado durante los 1940s con brillantez por Gavaldón, entre los que destaca esos claroscuros de sombras muy acentuadas y la fuentes de iluminación procedente de la parte inferior del plano para darle el tono siniestro, sin nunca, ni por un segundo, bajar la guardia cómica de un sentido del humor ojete y cruelísimo pero a la vez vivo y auténtico.

Y la Danza Macabra en la que todos quedan inmiscuidos tarde que temprano, a diestra y siniestra, sólo sublimará el eterno maridaje entre el Cine Mexicano y la Muerte, cual portento a imagen y semejanza de nuestra idiosincracia milenaria.

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El esqueleto de la señora Morales 9

7 comentarios:

Diezmartinez dijo...

Una de las más grandes cintas mexicanas de la historia. Un anticlericalismo feroz muy español -el guión es de Alcoriza- se encuentra con un relajo muy mexicano. Ah, y ahí viene el remake, por lo que leí hace unos meses.

Joel Meza dijo...

Remake. No puede ser.

Exenio dijo...

A verla (de nuevo)... caray, esta falta de tiempo...

el ojo en la cerradura dijo...

Amparo Rivelles y Arturo de Còrdova están geniales. Y ese final está en mi top ten de fianles cinematográficos. También una mis favoritas mexicanas.

Duque Blanco dijo...

Chale, como que ahi viene el remake? :S

Venia con buena disposicion para hablar sobre esta pelicula pero con eso del remake ya se me bajaron los animos jaja

A quien van a poner en esta nueva entrega? ¿tal ves a camila sodi y diego luna? :S

Tyler dijo...

Este tipo de cine nacional si me gusta.

Muy buena película.

Ana A. dijo...

Paxtón,
No sabes la cantidad de cosas que he escuchado y leido de esta cinta. No la he visto. ¿Dónde la consigo?