miércoles, mayo 13, 2009

Paxton al servicio de la comunidad/ I


La siguiente columna de José Felipe Coria apareció en El Financiero el día lunes 11 de mayo del 2009. Se reproduce aquí en su integridad.

A(H1N1)

1. De repente la epidemia. El nuevo brote de influenza denominado A/H1N1 tiene un genoma conformado por hemaglutinina (H1) y neuraminidasa (N1), cuyo origen se ha rastreado en el virus de la gripe del cerdo. Específicamente de dos especies: el norteamericano y el euroasiático. Al genoma del H1N1 también lo conforman proteínas del virus de la gripe porcina, en especial la cepa H3N2, de cuya existencia se sabe desde 1998, y trascriptasa & proteínas de la gripe humana. A su complejidad se suman los componentes PB2 y PA, o sea la transcriptasa del virus de la gripe aviar norteamericana. Todo un coctel que se ha revelado no tan agresivo como se supuso en un principio y que, hasta donde se sabe en este instante, sería incapaz de provocar una mortandad similar a la de la llamada gripe española que asoló al mundo entre 1915 y 1918. Dado lo inédito de la cepa y la inexistencia de una vacuna, que a saber si próximamente existirá, fue suficiente para provocar alarma mundial, satanizar a los cerdos, rebautizar varias veces la enfermedad tratando de quitarle el estigma de que es "gripe mexicana" y alterar por completo la vida cotidiana de la Ciudad de México. Asimismo, en la era de la supercarretera de la información, del avance tecnológico, de la globalización, la cepa H1N1 sirvió para incrementar el desconcierto al lograr que en un espacio como la Internet convivieran la información oficial junto a variopintas teorías de la conspiración, desde las divertidas hasta las descabelladas. A la epidemia médica hay que sumar la pandemia de la imbecilidad.

2. Entre del hartazgo y la ociosidad a la que fue sometida la sociedad, tanto por las posibilidades reales de perder el control de la enfermedad como de medidas preventivas que parecían producto de la improvisación, la exageración y la histeria, muchos se entregaron a la morbosa tarea de ver cuanta película hubiera disponible sobre epidemias. Los títulos son de sobra conocidos y nada más confirman el miedo, no la ciencia, que se enfrenta a una enfermedad. Un filme curioso nunca fue mencionado y es el que más se aproxima a la situación vivida en México. Se trata de Infection (2004, Masayuki Ochai), considerado por el maese del horror Stephen King, a pesar de que tiene huecos en su lógica narrativa, como uno de los más escalofriantes sobre el tema. La historia revela cómo se esparce una epidemia. Sus implicaciones no son sólo médicas. También políticas. Todo comienza en un hospital. Los primeros enfermos son el personal que ahí labora. Hay de todo: miedo cerval, ocultamiento de pruebas, doble discurso, psicosis colectiva. Fue filmado en lo que puede definirse como el sector de la salud pública japonesa. Contiene los elementos que podrían hacer las delicias de un público morboso: es una pesadilla que va esparciéndose hasta infectar la psique del espectador. Aquí sí va en serio la frase hecha: "Tan aterrador como la realidad misma".

3. Hasta donde los registros dan cuenta, nunca los cines de la Ciudad de México permanecieron tanto tiempo cerrados. Ni en la revolución. Tiempo en que fueron medio informativo al que recurría la población. Tal vez en el terremoto de 1985, pensará alguno. No, de ninguna manera. El 19 de septiembre de ese año muchos cines quedaron convertidos en ruinas. Pero hubo estrenos. Los cines que sobrevivieron claro que estuvieron cerrados durante días. La situación se normalizó en el transcurso del 23 al 27, tanto que esta fecha hubo otros estrenos. Sin duda que un sismo no se compara con una epidemia. Llamó la atención que para "normalizar" una experiencia, ir al cine, que siempre ha sido colectiva, se propusieran una serie de medidas dignas de una cinta de ciencia ficción burocrática. Según los lineamientos, el taquillero, o alguien designado para el caso, habría tomado la temperatura del público cráneo por cráneo, visto que todos se lavaran las manos con desinfectante, revisado que estuvieran unos de otros a un metro de distancia en la fila, sentado a cada uno separado cada dos butacas y con dos hileras vacías hacia el frente, esterilizado el cine antes y después de cada función, y más cosas que nadie nunca explicó cómo y hasta cuándo aplicar. Disposiciones que el presidente de la Canacine consideró inviables. Parecía que las salas habrían contado de ahora en adelante con equipo médico de última generación y que las medidas preventivas tardarían diez veces más tiempo que el que se lleva pagar el boleto. Esto habría significado la muerte de ir al cine. Para aquellos que morbosamente buscaron cintas sobre epidemias aquí tenían el principio de la mejor, que, fácil, debió titularse H1N1: ambientada en un México futuro, donde la autoridad sanitaria -local o federal, para el caso lo mismo- se reservaría el derecho de hervir al público antes de entrar al cine. ¿Para qué? Para ver una estúpida película. Genial.

8 comentarios:

Diezmartinez dijo...

Esa película que menciona Coria la exhiben de vez en cuando en la tele de paga. Yo la reseñé hace meses en REFORMA. Bastante visible, con todo y sus incoherencias argumentales.

El Duende Callejero dijo...

Y que en Sinaloa ya tenemos caso de Influenza... Pero se alivian. Jo.

Comentario: hoy me fumé otro cigarro...

Ah... Por eso dejé de ver películas takatakas... Las historias, los estilos de los directores, los actores, los posters promocionales y las tramas (y las incoherencias argumentales), acaban siendo casi lo mismo a fin de cuentas... Nada acaba, no sé cuándo murió uno, cuando llegó otro... Todos los chinos-japoneses-malayos-honkoneses-taiwaneses y whatever se parecen... Los hombres son delgaditos, con pelo de príncipe valiente su mayoría, bigote tintanesco y en ciertos momentos, a pesar de sus características físicas, pelarán chicos ojotes mientras dicen, como escupiendo: Tarukaka... (trad: ¡Ingasu!)... Las mujeres son delgaditas, pálidas, de pelo largo y delgadito, tristes hasta las más jóvenes... Y traerán un pedo con su apá...

Claro, hay excepciones... Pero la tiranía de la mayoría gana.

Comentario final: este comentario costó dos cigarros más... Jo.

Paxton Hernandez dijo...

Al paso que vas con los cigarros, me vas a mandar la cuenta del hospital.

Paxton Hernandez dijo...

Yo pensé que sólo tomabas, no que también fumabas.

:(

El Duende Callejero dijo...

ejem... Yo no tomo. Sólo agua y jamaica y limonada. Tomar es malo para la salud. Jo.

Srta. Maquiavélica dijo...

ay paxt precisamente eso q mencionas respecto a q un temblor es menos peligroso q una epidemia, lo platicaba por la tarde con mi madre, en aquel 85 todo volvio ala normalidad y ningun negocio se cerro y los cines q no fueron afectados seguian abiertos con sus respectuivos estrenos y ahora lo q sucedio hace casi un mes si q es de pelicula neta q se´ra historico hasta como para hacerlo movie y q tus nietos lo vean..... un guión q ningún mexicano llego a pensar en sus edo de drogo¡¡
besos mi pax¡¡¡ te invito a mi casa a mi cumpleeeeee vienes???

Paxton Hernandez dijo...

Duende - Jejeje

Maqui - Pero yo no lo digo, lo dice Coria. La columna es de él.

Silencio dijo...

Y ... lo peor es que se murió más gente de otras cosas en esa semana