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jueves, febrero 17, 2011

Presunto culpable (2008)


Presunto culpable hace exactamente 2 años fue exhibida por primera vez en México, en el marco de la gira de documentales Ambulante. La función a la que asistí era proyectada con una copia en progreso y al finalizar, hubo una sesión de preguntas y respuestas con Laila Negrete y Roberto Hernández. Nunca imaginé el impacto que tendría en su recorrido por festivales de varias partes de todo el mundo pero sobre todo, nunca me pasó por la cabeza lo que ocurrirá mañana: esta magnífica película se estrenará comercialmente con la mayor campaña mediática para un documental en la historia del cine mexicano.

Como si se tratara de una broma cósmica o de un castigo divino, en los primeros minutos del estupendo documental de también abogado con doctorado de la Universidad de California en Berkley Roberto Hernández, Presunto culpable (México, 2008), con producción independiente y por la libre de su esposa también abogada Laila Negrete, el acusado por homicidio Antonio Zuñiga confiesa que, a raíz de una relación amorosa bastante amarga, deseó que Dios le diera la muerte, o en su defecto, le quitara a aquella mujer de encima. No había pasado mucho tiempo cuando Zúñiga se encontraba acusado de un homicidio que ocurrió en la misma zona del DF, mientras un gran número de testigos contradecían al único testigo acusador, argumentando de que no podía estar a la hora del crimen en el lugar de los hechos porque se encontraba con ellos.

Por primera vez en la historia de México un juicio tradicional es documentado audiovisualmente, por este par de improvisados cineastas, que resultan saber mucho más de cine que muchos que por ahí andan cometiendo estropicios al por mayor. No sólo es que la denuncia resulte tan emotiva e indignante, logrando que el espectador quede asqueado por el sistema judicial mexicano corrompido hasta la médula. Es el hecho de que Presunto culpable sea en sí misma una película muy cinemática, valiosa por sus hallazgos audiovisuales.

Ese equilibrio en la forma y en el fondo, se hace manifiesto en el logro del filme de volver concreto (mediante una serie de sabios trucos sonoros y visuales) las abstracciones y las partes más áridas de un proceso legal del corte penal. Subrayado sonoro y visual de las partes más importantes de los oficios, animación de textos que vuelan que también quedan resaltados en su parte más sustancial, zooms cruciales a documentación oficial. En ese proceso de volver concreto lo que es abstracto, consiguen que la película se exprese en un lenguaje cinematográfico fácil de asimilar, aún por los espectadores a los que le es ajena la jerga jurídica.

Y el tono de la denuncia siempre sarcástico (lo que hace que la cinta jamás se tropiece con facilismos didácticos o melodramáticos), llega a su culminación con la toma de un letrero en el que se lee "VIVA MÉXICO" rumbo a los epílogos de un filme sorprendente: una denuncia calculadísima y valiente, intercambiable por un audaz desplante estético, y viceversa, hasta lograr que la película misma cumpla el sueño de todo documentalista: no sólo captar una realidad, sino elaborar un objeto fílmico (único e irrepetible) que la logre cambiar, aunque la esperanza al futuro se concrete en agridulce, casi amargo, por el tiempo robado a la vida de un hombre.

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Presunto culpable 8

jueves, enero 13, 2011

2010: Mejores estrenos comerciales

1. Hambre (Reino Unido-Irlanda, 2008) de Steve McQueen



2. Los siete días del Talión (Canadá, 2010) de Daniel Grou



3. Año bisiesto (México, 2010) de Michael Rowe



4. El vuelco del cangrejo (Colombia-Francia, 2009) de Oscar Ruiz Navia



5. The Social Network (EUA, 2010) de David Fincher



6. Un hombre serio (EUA-RU-Francia, 2009) de Ethan & Joel Coen



7. The Hurt Locker (EUA, 2008) de Kathryn Bigelow



8. Los niños (Reino Unido, 2008) de Tom Shankland



9. Zombieland (EUA, 2009) de Ruben Fleischer



10. Unthinkable (EUA, 2009) de Gregor Jordan


Las que quedaron fuera, muy a mi pesar: Thirst (Corea del Sur, 2009) de Park Chan-wook y El divo (Italia-Francia, 2008) de Paolo Sorrentino. Así es esto.

jueves, noviembre 11, 2010

24 cuadros de terror (2008)

Hoy Christian González, recibe la medalla por 25 de años de carrera fílmica, por parte de la Sociedad de Directores, en los Estudios Churubusco. Como pequeño homenaje a su persona y a una de las mejores cintas mexicanas de los últimos tiempos, publicamos esta reseña de 24 cuadros de terror.

El cine de horror erotizado

Es como si en una olla de presión hubieran puesto la cinefilia obsedente de Cigarrette Burns, el episodio de John Carpenter para la serie Masters of Horror, la crueldad hipermisógina de Imprint, el episodio del demente Takashi Miike para la misma serie, pizquitas de Lynch, Cronenberg, y Argento, restos del erotómano juego de espejos autofágico del demonlover de Oliver Assayas (ya decantado en un largo previo de González, Shibari) y sobre todo, una delirante revisión al tan poco frecuentado subgénero de cine de fantasmitas a la Mexicana, con El fantasma del convento de Fernando de Fuentes a la cabeza. Dentro de este explosivo cocktail de referencias fílmicas se va armar una película por completo fucked up, como pocas ha dado nuestra cinematografía en su historia, no sólo de impecable estilo visual sino también propositivo.

24 cuadros de terror (México, 2008), del tuxpeño hiperprolífico videohomero chafita medio pornocho pero cineasta industrial exquisito en plan de autor total Christian González (Shibari 02 y Café estrés 05, además de medio centenar de cintas para videohome entre las que se incluyen Sí traficarás 05 Sí desearás la mujer de tu narco 05 y La Mataviejitas 06), es un formidable ejemplar del cine de horror más depurado que no se veía desde ¿Taboada?, un cinefílico e inteligente objeto fílmico pleno de referencias cruzadas a los maestros del género de ayer y hoy, un dignísimo y sensacional gorefest que no retrocede ante sus acuchillamientos, sus decapitaciones en primerísimo plano, sus sofocamientos dentro de la metapelícula snuff dentro de la película, un cuento de terror alevosamente erotizado, un visionario delirio alrededor de la posesión demoníaca y las consecuencias en su perpetuación del crimen.

Mientras la mayoría de los maquiladores de churros de terror mexicano en la tardía resurrección del género, iniciada a punto de terminar la década, han elegido siempre el estilo visual más pinche (motivados sin duda por Cañitas de Julio César Estrada y sus penumbras chafísimas que nada permiten ver), González elige para su filme una explosiva paleta multicolor, inclusive de noche, con sus obsesivos juegos de luces y sombras, siempre plasticistas, para crear ambientes sensuales a rabiar.

Una vez creado esos ambientes, González elige actores y actrices de presencia indiscutible, de belleza extraña e inquietante, como lo es Ana Cioccetti encarnando a un par de Mellizas Fantasmas que "apuñalaron su sexo hasta morir"; Mellizas Fantasmas, una trigueña y una güera, aunque las dos regordetitas y cachetonas "para que haya de donde agarrar" como diría Leonardo Curzio. Dos galanes de telenovela (Gerardo Murguía, Rafael Amaya) para retorcidamente encarnar al par de asesinos Lady Killers. En el caso de Murguía es notoria que su habitual inexpresividad se adecua a la perfección con la frialdad sádica y seductora del personaje, insólitamente parecido al personaje real evocado en el magnífico documental de Yulene Olaizola Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo, sólo que en clave de una fantasía erotanática . Y en el centro de todos se coloca Gilda (Pamela Trueba), la cachondona editora de largometrajes convocada por uno de los asesinos para la edición del filme snuff, mezcla de vulnerabilidad y tenacidad, de astucia e ingenuidad, a la que le cambian la ropa cada día (¿o era cada hora?) a manera de recreación excitante de la época vivida por el asesino en serie.

Y para finalizar, agregue la autoburla ("Esta será la película más terrorífica que jamás se haya hecho") y un distanciamiento dramático más que bienvenido (esas escenas metateatrales con los fantasmas celosos de las damas asesinadas jalándole los pies a Gilda) que sólo magnifica lo perturbador de la trama. 24 cuadros de terror o el mejor film de horror mexicano de la década, destinado al salón de los clásicos o al de culto.

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24 cuadros de terror 8

lunes, noviembre 08, 2010

Año bisiesto (2010)


Algunos críticos se apresuraron a tachar a Año bisiesto y sobre todo a Michael Rowe como un imitador barato del tipo de cine que Carlos Reygadas y su principal alumno, Amat Escalante, hicieran tan famoso en festivales de gran parte del orbe. Una de las críticas más duras hacia la cinta la llamó “un porno esnob sin sexo”. Para la desgracia de ellos, un análisis más detallado de la cinta lleva a encontrar diferencias esenciales con el cine del eje Reygadas-Escalante-Eimbcke y las no pocas virtudes de esta interesante, intrigante y finalmente sí, herética, ópera prima del cine mexicano, como siguen.

Para empezar, Año bisiesto tiene algo que jamás se ha visto en una cinta del citado triunvirato del cine mexicano: sentido del humor. Toda una anomalía: a un solo tiempo es una cinta profundamente cómica y eminentemente triste. Pocas escenas más dolientes como cuando Laura (Mónica del Carmen en una actuación colosal y con los ojos más expresivos del cine mexicano en años) prepara todo para lo que podría ser su muerte a manos de su ¿amado? Arturo (Gustavo Sánchez Parra).

Año bisiesto tiene algo que tampoco se ha visto en los territorios de Reygadas-Escalante: un ritmo narrativo impecable. La cinta es increíblemente fluida y sorprende que Rowe utilice en ocasiones planos muy cortos, aún más que los de otra cinta trabajada casi exclusivamente a puro plano fijo, la hollywoodense Actividad paranormal 2. Aún más: Rowe no deja a sus personajes abandonados en el plano durante minutos y minutos de silencio apantallapendejos. Parece ser que Rowe no sólo está consciente del poder expresivo del plano sino también del poder que tiene la palabra hablada: una interesante re-valoración del diálogo que no se había visto en el cine mexicano desde las detestadas (no por quien esto escribe) cintas de Alan Coton.

Año bisiesto se distancia así mismo del sub-género citado por una característica especial: es sensual y es sexual. Por cierto, hay buenas noticias. El cine mexicano ya no necesita de alegorías poéticas en la vena de Adán y Eva (todavía) o juegos meta-literarios a lo Shibari, De nudos y desnudos para hablar de sus fantasías sadomasoquistas más duras, al realizarlas ahora de frente y sin tapujos.

Llena de gags muy efectivos y detalles coquetos, erigiendo uno de los personajes más complejos e intrigantes del cine mexicano en mucho tiempo (personaje al que la película jamás trata con desprecio o saña, “como cucaracha” dijeron otros), Año bisiesto comete una herejía que vendrá por otro lado. Volver entrañable, tierna y finalmente conmovedora una relación abiertamente sadomasoquista y posiblemente destructiva, para dejar a sus dos amantes en el mismo estadio taciturno y nostálgico de los dos freaks de Párpados azules. Rowe no tiene pierde: qué bonita le quedó esta comedia romántica sobre dos sadomasoquistas.

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Año bisiesto
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jueves, septiembre 16, 2010

Cumbia callera (2007)

El director y el elenco de Cumbia callera

Los regios cholos

Es simplemente una cuestión de expresividad. Un plano de Cumbia callera vale más que todo Arráncamela, vida (Sneider, 08). Una mueca pos-neorrealista del no-actor Andul Zambrano interpretando a El Güipirí vale más que toda la actuación de Giménez Cacho. Una sonrisa de la morenaza de fuego Fernanda García vale más que casi todo el elenco femenino de relleno en la adaptación de la novela de la Mastreta. Las dos desenfadadas cogidas que consuman el triángulo amoroso de esta historia están más sexualmente cargadas que la pasión adulterada de Catalina por su pianista babas.

La tardía aunque por completo apasionante ópera prima deRené U. Villarreal, Cumbia callera (México, 2007), es un musical en que los protagonistas no cantan ¡ni dialogan! en donde sus canciones nunca interrumpen el flujo narrativo, un milagro anómalo de poderosa expresividad, una sensual explosión multicolor que retrata inmejorablemente una zona y una cultura local desconocida para casi todo el país, el "gran filme sobre cultura juvenil" que ya nos hacía falta aunque sea tan regionalista, un romance volcado sobre un triángulo amoroso nunca sórdido, ni tremendista pero sí permisivo y hasta gozosamente libertino, una obra maestra del extinto cine popular para hacer correr despavoridos a los esnobs más aguerridos aunque ya haya triunfado con contundencia en los festivales de Moscú, Santa Cruz y San Juan de la Luz.

Cumbia callera o la copla rediviva. Curiosamente como musical no tiene sus raíces en la opereta europea, como la mayor parte del cine musical hollywoodense y el teatro de Broadway, sino en la tradición del corrido y la copla mexicana; las canciones nunca son entonadas por los protagonistas aunque son una exposición exacta de sus motivaciones y sus sentimientos, un comentario sobre la trama nunca al margen, puesto que la falta de diálogos se compensa por las estupendas canciones que son monólogos internos.

Cumbia callera o la pasión febril. Este triángulo amoroso formado por La Cori (Fernanda García), El Güipirí (Andul Zambrano) y El Neto (Mario Cantú, el cieguito de Así) parte de las pulsiones más elementales y nunca se torna sensacionalista ni cretino, más se respira dentro de él una excelente observación de las formas en que la juventud mexicana modelo siglo XXI se relaciona entre sí. Una película que no le tiene miedo alguno a la embriaguez por placer sexual ni a sus consecuencias no siempre alegres, a años luz de una basura tan apanicada de la sensualidad como Pamela por amor (Rodolfo Galindo, 08)

Cumbia callera o la frescura vital. He aquí una brillante película de jóvenes para jóvenes sobre jóvenes, insólitamente dirigida por un cincuentón, que es baile fresco y renovante que es alegría pura que es fascinación por la simple sensación de vivir y encontrar o perder el amor o volverlo a encontrar por partida doble.
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Cumbia callera 8

lunes, agosto 09, 2010

Lake Tahoe (2008)


El bucle estático

En Lake Tahoe (México, 2008), inflado segundo largometraje de Fernando Eimbcke, todo ocurre en un bucle estático, en una “repetición sin variación”, en una “inmovilidad en perpetuo flujo sin reflujo”, cargada de signos de “atascamiento y sofocación” por doquier. Un solo recurso expresivo – y solamente uno – será usado conscientemente dentro del filme, incapaz por supuesto de sostener los 82 minutos que se vuelven absolutamente inaguantables, soporíferos, eternos.

Dicho recurso es el plano fijo inmóvil. Plano fijo-director de una sola nota (lo mismo le pasó a Julián Hernández en El cielo abusivo aunque con otro recurso), plano fijo-abuso hasta la tortura porque no se saben de otra, plano fijo-mala asimilación de las influencias telegrafiadas a todo momento porque qué chido es ser referencial y esas ondas locochonas. Todo bajo una lógica de homenaje (¿saqueo?) tropicalizado a Ozu y Jarmusch. Los planos fijos fragmentan los cuerpos de los actores a lo Ozu ¿y qué? Se sobreutilizan los cortes a negro a lo Jarmusch sin hacer uso de la elipsis ¿y qué? Hay un humor dizque seco y absurdo a lo Wes Anderson ¿y qué?

Cuando la cinta sale de ese marasmo nada hipnótico ni fascinante, se entrega a las pésimas no-actuaciones de no-actores, tan lamentables e histéricas y de pena ajena como de cualquier culebrón (hasta por ahí se echan un “Puta madre”, bien impostado, como nos gustan) y en algunos momentos profiriendo frases dizque profunditas hasta que, lógico, la cinta remata con la explicación ¡del título de sí misma! y tan tan. El enésimo retrato del Tedio, la Obviedad y el Hastío de un Adolescente (así, todo con mayúsculas) por fortuna y para regocijo de los espectadores que roncaban a sus anchas en la sala, ha finalizado.

Lake Tahoe es vanguardia pura…pero de hace 30 años.

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Lake Tahoe 6

jueves, diciembre 10, 2009

2009: Peores bodrios mexicanos

1. El carnaval de Sodoma (aka El bodrio de la década) de Rip


2. 7 soles de Pedro Ultreras


3. Condones.com de Mario Abraham Mancilla


4. Enemigos íntimos de Fernando Sariñana


5. Niño Fidencio: De Roma a Espinazo de Juan Farré

miércoles, noviembre 18, 2009

Intimidades de Shakespeare y Victor Hugo (2008)


La invocación nemónica

La desarmante ópera prima hecha con 3 pesos de la egresada del CCC Yulene Olaizola, Intimidades de Shakespeare y Victor Hugo (México, 2008) es un sensacional documental criminalístico jamás sensacionalista ni rojo, una reconfiguración del sentido de la no-ficción gracias a su vuelta de tuerca shocking nunca gratuita ni oportunista pero sí trabajada calculadora y progresivamente, un retrato evocativo que esconde muchas perturbaciones y perversiones debajo de su aparente tranquila superficie, una perfectamente equilibrada colección de delirantes arrebatos plasticistas, un grandioso film mexicano sobre Arte.

El diálogo vivo. A contracorriente de casi todo el cine documental moderno con sus farragosos monólogos –entrevistas y su falaz “captación directa de la realidad” a lo Los herederos (Polgovsky, 08), los sujetos-objetos de la investigación de Intimidades de Shakespeare y Victor Hugo entablarán diálogos entre sí, con la documentalista, consigo mismos. Al diablo con la pretendida objetividad de los documentalistas. A imagen y modelo del método socrático, el diálogo será el medio porque el que la verdad surja. Diálogos coloridos, diálogos pintorescos, diálogos hiperlúcidos de ese par de señoras setentonas, diálogos audaces y locuaces que sólo traerán la verdad factual, la verdad intuitiva, la verdad sensorial, la verdad emocional.

El reacomodo del sentido. Como pocas veces y de manera contundente, una vuelta de tuerca reconfigura el sentido de la no-ficción. La primera vista, el resultado es fascinación pura. La segunda vista, todas las creaciones de Jorge Riosse resaltan como el temible testamento de una mente trastornada, invocando un sentimiento perturbador y de desasosiego. Ejemplificando con brillantez la capacidad que tiene el Arte para sublimar o trastornar (¿aunque en el fondo sea lo mismo?), para urdir dentro de sí, para bien, para mal o para peor (“buscó dentro de sí y como estaba loco, lo que salió no fue bueno” Rosa Carbajal”).

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Intimidades de Shakespeare y Victor Hugo 8

domingo, septiembre 27, 2009

Cinco días sin Nora (2008)

Juan Pablo Medina y Marina de Tavira en Cinco días sin Nora

La comedia familiar necroamorosa

Desde un principio, atrapa la atención al detalle, que se manifiesta en la cuidadísima dirección de arte, tanto contemporánea como de época dentro del film. Una señora ya de edad avanzada cuidadosamente pone una mesa con una preciosa vajilla de porcelana. Es la señora que minutos más adelante se quitarál a vida, ingiriendo no uno, no dos, sino tres frascos de pastillas. Es la misma señora llamada Nora que trascendentalmente, con anticipación a su suicidio, tiene armado un plan para su velorio, entierro y la apoteósica reunión familiar del adiós.

La fenomenal ópera prima de Mariana Chenillo, Cinco días sin Nora (México, 2008), es una sencilla comedia negra elevada a niveles de grandeza pura gracias a su humildad y buen corazón, un exquisito ejemplar totalmente anómalo dentro de nuestro cine mexicano por sus sutilezas cómicas y/o dramáticas, un relato sin mayores búsquedas vanguardistas o estéticas pero con el aplomo de una puesta en escena pulcra y segura, un destilado del pálpito necrofílico que siempre ha tenido el cine mexicano (según Jorge Ayala Blanco en La herética del cine mexicano ) que también hace gala de su humor negro dulzón en las antípodas de la feroz amargura anticlerical de El esqueleto de la señora Morales de Rogelio A. González.

La dulce muerte. Sólo el cine mexicano puede tratar la muerte de esta manera. La muerte es motivo de regocijo y festividad para el pensamiento mexicano pero aquí también es causante de toda la ternura y dulzura destilada en el relato. Una ternura auténtica y una dulzura honesta, jamás cursi ni empalagosa, con una emotividad y una sensibilidad cada más vez más raras dentro de un cine acostumbrado al tremendismo, al griterío y a la ojetez.

La trascendencia calculada. Nora ingeniosamente se las arregla para seguir influyendo en la vida de sus familiares aunque ya no esté, activando el engranaje narrativo mediante una entrega de carne para el banquete que preparán para la celebración del Pesach. De tal manera que convocará, aún sin estar presente, a su ex esposo José Kurtz (Fernando Luján formidable), del que todavía está enamorada. Convocará a la nana Fabiana (Angélica Peláez), que se encargará de los preparativos para el banquete de despedida. Convoca a su amado hijo Rubén (Ari Brickman), que junto con su esposa Bárbara (Cecilia Suárez) y sus dos encantadoras hijitas, verán interrumpidas sus vacaciones para regresar a la Ciudad de México. Y convoca a su prima Leah (Verónica Langer), conocedora de un secreto que aunque quería, Nora no se llevará a la tumba.

Los milagros tragicómicos. Haciendo gala de un sentido del humor negro y fino, es asombrosa la capacidad del filme para hallar la gracia y la risa, a base de pura sutileza. Enfrentamiento tripartita entre el pensamiento judío, el cristiano y el ateo, el estilo depurado de Chenillo también hallará eco en una reflexión sobre la memoria y sus recovecos.

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Cinco días sin Nora 8

domingo, agosto 16, 2009

Las 25 películas mexicanas más perfectas de la historia...según Ayala Blanco/ I

En un ejemplar de la revista Somos de 1994, Jorge Ayala Blanco listó las que a su juicio eran las 25 películas mexicanas más perfectas de la historia. Gracias a Ernesto Diezmartinez por su ayuda en reconstruir la lista que aparece a continuación.


1. Los hermanos Del Hierro (1961, Ismael Rodríguez)


2. La fórmula secreta (1965, Rubén Gámez)


3. Vámonos con Pancho Villa! (1936, Fernando de Fuentes)


4. Los confines (1987, Mitl Valdez)


5. Aventurera (1950, Alberto Gout)


6. La noche avanza (1952, Roberto Gavaldón)


7. Campeón sin corona (1946, Alejandro Galindo)


8. Niño Fidencio: El taumaturgo de Espinazo (1980, Nicolás Echeverría)


9. Juego de mentiras (1967, Archibaldo Burns)


10. Los marcados (1971, Alberto Mariscal)


11. Tiburoneros (1963, Luis Alcoriza)


12. Flor Silvestre (1943, Emilio "El Indio" Fernández)


13. Doña Perfecta (1951, Alejandro Galindo)


14. Nosotros los pobres (1948, Ismael Rodríguez)


15. Dos tipos de cuidado (1953, Ismael Rodríguez)
16. Diamante (1984, Gerardo Lara)


17. El diablo y la dama (1984, Ariel Zúñiga)
18. Figuras de la pasión (1984, Rafael Corkidi)

19. Amor a la vuelta de la esquina (1985, Alberto Cortés)

20. Goitia, un dios para sí mismo (1988, Diego López Rivera)

21. Río Escondido (1948, Emilio "El Indio" Fernández)

22. El apando (1976, Felipe Cazals)
23. Las puertas del paraíso (1971, Salomón Laitier)
24. Lolo (1993, Francisco Athié)
25. Recodo del purgatorio (1975, José Estrada)

jueves, julio 09, 2009

Las 10 películas mexicanas más perfectas de la historia...según JAB


Pues ahí tienen que el Love Doctor me arrastró a ver esa basura de Transformers 2 con él. En la plática prefunción, nos pusimos a comentar sobre la existencia de cierta lista de Ayala Blanco, que enlistaba las 10 películas mexicanas más perfectas y más bellas jamás concebidas. De entrada, explícitamente, él ha manifestado dos títulos:

  • Los hermanos Del Hierro de Ismael Rodríguez (1960)
  • Mil nubes de paz cercan el cielo de Julián Hernández (2003)

Barajeando nombres en la charla, se nos ocurrieron posibles títulos que podrían integrar el resto de la lista:

  • La otra de Roberto Gavaldón (1946)
  • Aventurera de Alberto Gout (1950)
  • La perla de Emilio "El indio" Fernández (1947)
  • SOBA de Alan Coton (2004)
  • La soldadera de José Bolaños (1966)
  • No me defiendas, compadre de Gilberto Martínez Solares (1949)
  • El esqueleto de la sra. Morales de Rogelio A. González (1960)
  • El diablo y la dama de Ariel Zúñiga (1984)

Y ustedes, ¿qué cintas piensan que están en esa lista?

jueves, julio 02, 2009

Las 40 mejores películas mexicanas de los 2000s según yo

Escena de Eréndira la indomable

Lineamientos

Para películas estrenadas entre el 1 de enero del 2000 y el 30 de junio del 2009. Lista preliminar. Cortometrajes, mediometrajes y series de televisión no son elegibles. Para películas que tuvieron por lo menos una función dentro de una sala de cine con admisión pagada, dentro del territorio de la República Mexicana.

Lo que esta lista NO es

1. Una lista de las películas más grandiosas de la década.

2. No está escrita en piedra. Será sujeta a revisiones en los meses y años por venir.

Entonces, ¿qué carajos es esta lista?

Es una lista de 40 filmes de los 2000s (2000-2009) con los que tengo una relación más profunda de lo habitual. Por consiguiente: Un canon personal sobre el cine mexicano en los 2000s. En algunos de los casos - digamos el 50% de la lista- ciertos títulos también estarían en una lista de "las más grandiosas películas de los 2000s". Series de televisión y cortometrajes no son elegibles.

Lo que deben hacer con la lista

1. Leerla. Disfrutarla. Reírse de ella. Alabarla. Rascarse la cabeza en confusión. Arrugar la nariz (Sí, Niñas mal está en la lista).

2. Usarla como guía de rentas.

3. Comentar sobre ella. Casi todo es mejor si está permitida la interacción.

4. No pedir justificaciones sobre los gustos que conformaron esta lista. Tales justificaciones vendrán en su debido tiempo. O no.

(empezamos)



01. Eréndira la indomable (2006, Juan Mora Catlett)

02. Párpados azules (2007, Ernesto Contreras)

03. SOBA (2004, Alan Coton)

04. Cumbia callera (2007, René U. Villarreal)

05. Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor (2003, Julián Hernández)

06. Sofía (2000, Alan Coton)

07. Adán y Eva (todavía) (2004, Iván Ávila Dueñas)

08. Así (2005, Jesús-Mario Lozano)

09. Parque Vía (2008, Enrique Rivero)

10. Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo (2008, Yulene Olaizola)

11. Cinco días sin Nora (2008, Mariana Chenillo)

12. En las arenas negras (2002, Marcel Sisniega)

13. Luz silenciosa (2007, Carlos Reygadas)

14. Al otro lado (2005, Natalia Almada)

15. 1973 (2005, Antonino Isordia)

16. Mi vida dentro (2007, Lucía Gajá)

17. La canción del pulque (2003, Everardo González)

18. Por la libre (2000, Juan Carlos de Llaca)

19. Un mundo raro (2001, Armando Casas)

20. El mago (2004, Jaime Aparicio)

21. La sangre iluminada (2007, Iván Ávila Dueñas)

22. Huapango (2004, Iván Lipkies)

23. Nesio (2008, Alan Coton)

24. El gavilán de la sierra (2002, Juan Antonio de la Riva)

25. Seres humanos (2002, Jorge Aguilera)

26. Cuento de hadas para dormir cocodrilos (2002, Ignacio Ortiz)

27. XV en Zaachila (2003, Rigoberto Pérez Cano)

28. Relatos desde el encierro (2004, Guadalupe Miranda)

29. Muxes: Auténticas, intrépidas y buscadoras del peligro (2005, Alejandra Islas)

30. Presunto culpable (2009, Roberto Hernández)

31. El brasiere de Emma (2007, Maryse Sistach)

32. Perfume de violetas (2000, Maryse Sistach)

33. Familia tortuga (2007, Rubén Imaz)

34. 24 cuadros de terror (2008, Christian González)

35. Historias del desencanto (2005, Felipe Gómez & Alejandro Valle)

36. Los ladrones viejos (2007, Everardo González)

37. Los que se quedan (2008, Juan Carlos Rulfo & Carlos Hagerman)

38. Purgatorio (2008, Roberto Rochín)

39. Niñas mal (2007, Fernando Sariñana)

40. Cansada de besar sapos (2006, Jorge Colón)

jueves, junio 25, 2009

Las 10 peores películas mexicanas de la década según Replicante



Jejeje. La revista Replicante acaba de sacar el conteo de las 10 peores cintas mexicanas de la década. Es buena la lista, pero destacamos las joyas de comentarios, escritos por personajes de la talla de JAB, Coria y Naief Yehya. Para ver la lista dar click aquí. Corran a ver.

lunes, junio 22, 2009

Aventurera (1950)


Probablemente se levantaron muchas cejas y muchas narices quedaron arrugadas. En el momento en que David Bowie eligió sus 10 filmes favoritos en español de los últimos 100 años, ningún filme mexicano de la presente década (tan ilusioria y estúpidamente celebrada como la década de una nueva internacionalización para el cine mexicano) se les coló. Entre las 10 elegidas hubo 3 mexicanas: una silente y dos habladas. Y entre las habladas se coló Aventurera.

El décimo cuarto largometraje de Alberto Gout, sobre un argumento original de Álvaro Custodio en colaboración con Carlos Sampelayo, Aventurera (México, 1950), es una obra maestra del melodrama cabaretero más histérico elevado a nivel de Gran Arte, una reflexión sobre la plausibilidad de lo descabellado y la implausibilidad de lo sensato, una sucesión más que brillante de desplantes escénicos y argumentales atados sólo a los caprichos de sus autores cual meta-relato autoconsciente y hasta juguetón, una bofetada en seco (quizás la más grande y la más seca) a la centenaria doblemoralidad e hipocresía de la sociedad mexicanas, una de las más grandiosas y perfectas películas mexicana jamás filmadas.

Aventurera o la altivez febril. El orgullo inquebrantable se materializa en la arrasante presencia de Ninón Sevilla, en esos desplantes histriónicos, en la rudeza de sus gestos y sus manierismos, en los pasos de baile ultra-agresivos e hiper-sensuales. El cuerpo hecho voluntad para herir y consumar la venganza.

Aventurera o mueran las buenas conciencias. Probablemente una de las más heréticas películas que nuestra cinematografía haya concebido, se desafía de manera frontal e impudorosa algo que ha sido el lastre para la sociedad mexicana por siglos: la hipocresía y la doble moral. La figura de Rosaura de Cervera (Andrea Palma) encarna esa hipocresía, llevada a niveles insultantes, que sin duda da paso a las mejores escenas de la segunda parte de la escena, cuando Elena Tejero consigue casarse con Mario Cervera y aprovecha para restregarle a Rosaura todo el fango que en que la sumergió hasta culminar con esa escena, intensísima, donde Mario descubre la verdad sobre su madre.

Aventurera o las virtudes negativas. Sin ningún tipo de moralina ni mensaje edificante de ninguna especie, ni mucho menos un ánimo aleccionador, Elena Tejera se regodea en su venganza sin casi ningún remordimiento, y al fin saldrá victoriosa aunque quede un aliento de tristeza y desesperanza, en la figura solitaria del Rengo tomado en top shot, al quedarse quieto en ese callejón vacío y oscuro.

Entonces sí. A David Bowie no le falló el pulso.

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Aventurera 10

martes, junio 02, 2009

Presentación estelar/ II

Presentamos por tercera ocasión, un favorito del blog y uno de los mejores cortometrajes mexicanos de la década . I was busy finding answers while you just got on with real life de Raúl Fuentes.

parte 1


parte 2

lunes, mayo 25, 2009

Condones.com (2009)

La subcomedia romántica calenturienta

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Condones.com 4

miércoles, mayo 20, 2009

Purgatorio (2008)


La virtualidad revisionista

Primer corto. Paso del norte. Un padre de familia deja encargados a su esposa y a sus tres hijitos con su propio padre para irse a ganar unos dólares el vecino país del norte, ya que el negocio que ha puesto en su pueblaco ya no le alcanza ni para comer. En el intento de cruzar el Río Bravo, su compañero de viaje es disparado por rancheros texanos y al regresar el pueblo se entera de que su esposa se ha fugado con un comerciante, por lo que decide buscarla en la Ciudad de México.

Segundo corto. Pedazo de noche. El compadre de un matrimonio de borrachos olímpicos decide tomar al bebé que se llevaron a la cantina, para protegerlo de las caídas y golpes involuntarios que le propina el padre del infante. En su deambulación nocturna por las calles de la Ciudad de México se encuentra a una prostituta con la entabla una amistad que más tarde, mucho más, derivaría en un matrimonio falto de pasión y amor.

Tercer corto. Cleotilde. Una pueblerina avezada (Ana Claudia Talancón haciendo un formidable reprise de su papelón en Arráncamela, vida) contrae nupcias con un hacendado tardío (Pedro Arméndariz, jr.) pero la susodicha termina sintiendo la más absoluta repulsión hacia el vejete y mejor se dedica a saciar su calentura con los dos jóvenes ayudantes de su esposo, siempre bocabajeado y siempre edipizado por su tía ya finada.

Esta antología de 3 cortometrajes dirigidos por Roberto Rochín, todos ambientados a finales de los 1950s, todos con base a tres cuentos de Juan Carlos Rulfo adaptados a tres manos por Elías Nahmias, el finado Tomás Pérez Turrent, y el propio Rochín, constituyen Purgatorio (México, 2008), una exploración de las posibilidades de uso de tecnología virtual carísima mucho mejor aplicada que en esa “cretinada virtual” que fue Pachito Rex. Aplicando dicha tecnología de manera adecuada, se logra un estilo arrebatante aunque disparejo en el conjunto del todo, como sigue.

El estilo árido, formidablemente cenizo de Paso del norte (originalmente un cortometraje filmado en el 2002) abre paso a un estilo puñetero de cielos estrellados trabajados por computadora, a explosiones más bien relamidas dentro del taller de pirotecnia del abuelo. Estilo puñetero que se corresponde bien con lo tremebundo que es en el fondo el cortito.

El delirante estilo neo noir, desafiantemente hipnótico de Pedazo de noche (originalmente un cortometraje filmado en 1995), abre paso a que la erotomanía de los personajes se difumine por todos los rincones del relato, anticipadamente al Nesio de Alan Coton, y aún más, casi de manera profética por diez años, a los opresivos ambientes posexpresionistas de La ciudad del pecado (Miller-Rodriguez-Tarantino, 05), incluso con los toques selectivos de colores vivos en ciertas partes del vaciado en blanco y negro.

Y Cleotilde, al parecer el único cortometraje inédito dentro de esta antología (con fecha de filmación imprecisa), plasma en cálidos colores sepias un estilo que remite a los daguerrotipos del siglo XIX. Si Eréndira Ikikunari era el códice viviente, Cleotilde, de Roberto Rochín, es el daguerrotipo en vida, dotado de una capacidad para recrear estilos visuales antiguos utilizando tecnología de punta.

Desde Adán y Eva (todavía) no se veía una película mexicana que eligiera lo estético per se como motor narrativo. Purgatorio, con esa virtualidad revisionista, lo logra y sus resultados son notables.

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Purgatorio 7

martes, mayo 19, 2009

Presentación estelar/ I

Ugh. Para quitarnos el mal sabor de boca que nos dejó esa cosa de Sin nombre, les presentamos la ópera prima en cortometraje del director regio Ramiro Medina-Flores, cortometraje titulado La vulka (México 2004).

Nota: Si Ud. es un director mexicano y desea que su cortometraje sea exhibido en este espacio, no dude en contactar por correo electrónico al anfitrión de este blog. Nos reservamos el derecho de exhibición.

lunes, mayo 11, 2009

El esqueleto de la señora Morales (1960)


Los cuerpos fragmentados

Como si se tratara de batear la gramática visual wellesiana fuera de su territorio, El esqueleto de la señora Morales lleva al extremo lo que se ya se había propuesto en Ciudadano Kane.

El doctor dedicado a la taxidermia y a la construcción de esqueletos Pablo Morales (Arturo de Córdova formidable), lleva un matrimonio en verdad infernal con su hiperchantajista hipermanipuladora esposa Gloria (Amparo Rivelles castrante genial), a quien le soporta toda clase de improperios e infamias, hasta que finalmente harto por la situación decide envenenarla para librarse de ella y volverla un esqueleto más en el aparador.

El largometraje 28 del coahuilense vuelto poeta del paisaje urbano chilango Rogelio A. González , El esqueleto de la señora Morales (México, 1960), con base en un guión del gran Luis Alcoriza, es una exquisita comedia negra en el sentido más literal del término (comedia más film noir), un pálpito macabro materializado hasta sus últimas consecuencias, una obra maestra que confirma la vocación necrofílica del cine mexicano más herético y abiertamente desafiante, como ya lo proclamaba Ayala Blanco en su enorme La herética del cine mexicano.

Se advierte desde un principio la maestría visual con que González va a acometer su fábula siniestra, donde cada uno de los elementos del campo de un plano logran ser maniáticamente enfocados. No existe elemento desenfocado, aunque en una asombrosa economía de medios y en la cúspide de la perfección expresiva, González se ahorra varios cortes de edición utilizando este recurso de "plano total y múltiple" por lo que los cuerpos de varios actores serán fragmentados, en ocasiones sólo entrando en el plano una mano o un pie, o el costado que exhibe el pistolón amenazante del cuñado . Misma fragmentación sería usada 40 años más tarde hasta el delirio por otro poeta urbano, el gran Alan Coton de SOBA.

El humor macabro ultraelegante se corresponde con todos y cada uno de los manierísmos formales del film noir a la mexicana, cultivado durante los 1940s con brillantez por Gavaldón, entre los que destaca esos claroscuros de sombras muy acentuadas y la fuentes de iluminación procedente de la parte inferior del plano para darle el tono siniestro, sin nunca, ni por un segundo, bajar la guardia cómica de un sentido del humor ojete y cruelísimo pero a la vez vivo y auténtico.

Y la Danza Macabra en la que todos quedan inmiscuidos tarde que temprano, a diestra y siniestra, sólo sublimará el eterno maridaje entre el Cine Mexicano y la Muerte, cual portento a imagen y semejanza de nuestra idiosincracia milenaria.

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El esqueleto de la señora Morales 9